Conocemos a los Padres Capuchinos de la Basílica de Jesús de Medinaceli de Madrid y que se encuentra precisamente al cargo de la imagen de Jesús desde hace más de cien años y lo que es mejor, se prestan a colaborar con nosotros.
Automáticamente nos ponemos en contacto con el escultor Dorrego, especialista en el arte religioso y persona de sobra conocedora de esta imagen, la cual es fotografiada literalmente desde todos los ángulos, se hacen moldes y se realiza una mascarilla de su cara y manos, así como toma las medidas exactas de todo su cuerpo.
Después de una serie de visitas al escultor en sus talleres , y comparando siempre con la original, nos dan su visto bueno y autorización de los Padres Capuchinos para que comiencen a tallar durante más de diez meses la imagen definitiva, hasta finales del año 2002 fecha en la que nos la entregan en Cadalso de los Vidrios.